El Ascenso de las Legiones
Roma comenzó como una pequeña ciudad-estado en Italia, rodeada de enemigos. Su supervivencia temprana dependió de la Legión. A diferencia de la rígida falange griega, que se rompía si perdía la formación, el sistema de manípulos romano era flexible. Era como una "falange con articulaciones", capaz de adaptarse a terrenos difíciles y maniobras de flanqueo.
Una legión consistía en aproximadamente 5.000 soldados de infantería pesada, apoyados por ingenieros, artillería y caballería. Los legionarios eran soldados profesionales, que servían durante 25 años. Estaban equipados con el gladius (espada corta), el pilum (jabalina pesada) y el scutum (un enorme escudo curvo).
Pero su mayor arma era la pala. Los romanos luchaban tanto con la ingeniería como con el acero. Todas las noches, por muy cansados que estuvieran, construían un campamento fortificado. Construyeron puentes para cruzar ríos y muros para rodear a los enemigos. Esta disciplina implacable permitió a Roma absorber derrotas catastróficas y seguir luchando hasta ganar.