El Ascenso del Emperador
Las Guerras Napoleónicas fueron la continuación de las Guerras Revolucionarias Francesas, alimentadas por la ambición de un hombre: Napoleón Bonaparte. Un brillante oficial de artillería corso, ascendió a través del caos de la Revolución, salvando al gobierno con una "racha de metralla" y liderando deslumbrantes campañas en Italia y Egipto.
En 1799, tomó el poder en un golpe de estado, convirtiéndose en Primer Cónsul. En 1804, en una ceremonia en Notre Dame, tomó la corona de las manos del Papa y la colocó sobre su propia cabeza, declarándose Emperador de los Franceses. Su genio militar fue igualado por su habilidad administrativa; reorganizó Francia, creando el Banco de Francia y el Código Napoleónico.
Pero las viejas monarquías de Europa (Gran Bretaña, Austria, Rusia y Prusia) temían la propagación de las ideas revolucionarias y formaron una serie de Coaliciones para aplastarlo. Napoleón no esperó a que atacaran; él marchó.